Con los años la piel cambia: se vuelve más fina y más seca, aparecen líneas de expresión, los párpados pierden firmeza y los labios pierden volumen. Y muchas mujeres me dicen lo mismo en clase: “lo que me ponía antes ya no me queda bien”.
No es que tengas que dejar de maquillarte ni que necesites mil productos nuevos. Solo hay que cambiar algunas técnicas y texturas. Estas son las ocho claves que más resultados dan.
1. La preparación de la piel es el 50 % del resultado
Una piel madura bien hidratada refleja la luz y hace que el maquillaje se funda. Aplica tu crema hidratante unos minutos antes de maquillarte y no olvides el contorno de ojos. Si tu piel es muy seca, un sérum o un aceite ligero debajo marcará la diferencia.
2. Base ligera, nunca pesada
Las bases muy cubrientes y mates se acumulan en las líneas de expresión y marcan más. Elige bases ligeras, hidratantes y de acabado satinado o luminoso. Aplica poca cantidad y solo donde la necesites, difuminando con una esponja húmeda o con los dedos.
3. Corrector: poco y en el sitio correcto
En lugar de cubrir toda la ojera, aplica el corrector solo en la zona más oscura, cerca del lagrimal, y en las sombras junto a las aletas de la nariz y las comisuras. Si tienes ojeras muy oscuras, un corrector con matiz melocotón o salmón ayuda a neutralizarlas.
4. Cuidado con los polvos
Los polvos son los que más marcan las arrugas. Si los necesitas, usa muy poca cantidad, translúcidos y finos, y solo en la zona T. En muchas pieles maduras es mejor no usarlos en las mejillas ni bajo los ojos.
5. Texturas en crema para el color
El colorete y el iluminador en crema se funden con la piel y dan un aspecto mucho más jugoso que los polvos. Aplica el colorete en la parte alta del pómulo, difuminando hacia arriba y hacia la sien: levanta visualmente el rostro.
6. Cejas que enmarquen
Con los años las cejas suelen aclararse y despoblarse, y eso apaga la mirada. Rellénalas con trazos finos que imiten el pelo, en un tono igual o un poco más claro que tu cabello. Unas cejas definidas rejuvenecen más que casi cualquier otro producto.
7. Ojos: sombras mate y técnicas que elevan
- Elige sombras mate o satinadas; las de purpurina o mucho brillo marcan la textura del párpado.
- Si tu párpado está caído, aplica la sombra de profundidad un poco por encima del pliegue natural y llévala hacia arriba y hacia fuera.
- Un lápiz o sombra oscura pegada a la raíz de las pestañas superiores da intensidad sin cargar.
- Riza las pestañas antes de la máscara: abre muchísimo la mirada.
8. Labios con definición
Los labios pierden contorno con el tiempo. Un perfilador del mismo tono que tu labial ayuda a definirlos y evita que el color se corra por las líneas de alrededor. Mejor tonos cremosos que mates muy secos, y colores que te aporten luz: rosados, frambuesa o corales según tu colorimetría.
Lo que más envejece (y es fácil de evitar)
- Demasiada base o polvo.
- Una base de un tono o subtono equivocado.
- Delineados muy gruesos o muy negros en el párpado inferior.
- Cejas muy finas o demasiado oscuras.
Nunca es tarde para aprender
En mis clases tengo alumnas de 20, de 40 y de más de 70 años, y muchas se maquillan por primera vez con soltura después de una sola sesión. La clave está en trabajar sobre tu propio rostro, con tu piel tal y como es hoy y con tus productos, para que puedas repetirlo sola en casa.
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